Un buen día, la providencia hace que Bouvard entre en posesión de una herencia, lo que les sirve de estímulo a ambos amigos para abandonar la vida de ciudad y trasladarse al campo.
A tal efecto, compran una granja en Normandía, muy cerca de Caen, y se disponen a iniciar su nueva vida como granjeros estudiando todo lo que cae en sus manos sobre agricultura, con el objeto de poner en práctica todos los Principios y Teorías que existen en esa disciplina. Tras experimentar contínuos fracasos con lo leído sobre agricultura, deciden pasar a otras ciencias y saberes tan dispares como la alquimia, el espiritismo, la pedagogía... lo que les lleva a más fracasos, pues pretenden saber y experimentar todo, pero no cuentan con su incapacidad para entender.
Cansados de tantos disparates y desastres vuelven, arruinados, a su anterior vida de oficinistas.

Inició en París, sin convicción, los estudios de Derecho. Allí conoce, entre otros, a Victor Hugo, Émile Zola y Alphonse Daudet, e inicia una agitada y desordenada vida que le lleva a frecuentar la compañía de prostitutas.
En 1846 sufre un ataque de epilepsia que le hace abandonar sus estudios de Leyes. Más adelante, entre 1849 y 1850, realiza un viaje al mediterráneo y al próximo Oriente con su amigo Maxime du Camp. Durante el mismo contrajo la sífilis, que le causaría molestias y sinsabores hasta su muerte. En sus escritos sobre los viajes que realizó describió, incluso, algunas experiencias homosexuales. No se casó nunca.
En 1870, militares prusianos ocuparon su casa durante la guerra franco-prusiana. En sus últimos años, tras el fallecimiento de su madre en 1872, con la que vivia desde su juventud, sufrió agobios económicos, la desaparición de sus amigos, y un rápido declive en su salud, que desembocaría en su fallecimiento por una hemorragia cerebral.
Dos enlaces, a sus obras y a su biografía, son los siguientes: